Quedan menos de dos semanas para volver a Alemania. El tiempo ha cambiado mucho ya que me fui después de las nevadas y ahora están a 10/12º casi todos los días. Lloviendo, eso sí, pero con un buen tiempo para ser Oldenburg.


Ya estoy planeando el viaje a Frankfurt con Gloria y Ronda para los días 1, 2 y 3 de abril. Supongo que estaremos por Frankfurt y lo veremos bien, por Mainz y listo, ya que ellas tienen el vuelo por la mañana el día 3 y yo, a volverme al norte alemán.


En Frankfurt me gustaría ver la Plaza del Rommemberg, donde están las típicas casas alemanas y la catedral. Si tenemos tiempo pasear por la orilla del río, ver el Banco Europeo, subir al rascacielos Torre Main (256m) para tener una bonita vista de Frankfurt. Si podemos también me gustaría ir al cementerio Judio, que es un parque inmenso con bosque profundo.


El mundo está loco. Ya no solo hemos perdido valores básicos como el respeto a los mayores, la limpieza de las calles o la educación sino que hemos dado un paso más, los que menos culpa tienen, los que no se pueden valer de sí mismos, los minusvalidos.


La noticia la he leído hoy en algún blog y habla de que dos jóvenes Australianos de 15 y 16 años se acercaron a un joven Canadiense en silla de ruedas en un ascensor y empezaron a darle puñetazos, patadas, e incluso golpes con una barra de hierro, dejándole con conmoción cerebral. Escalofriante.


Han pasado 6 años desde los atentados de Madrid. Todo cambió aquella mañana. No nos podíamos despegar de la televisión y las llamadas de móvil eran constantes para verificar el estado de salud de amigos y familiares. Lógicamente fue mucho más duro para los madrileños que para el resto de los españoles.


Los atentados trajeron consigo un par de cambios para la sociedad española. El primero, político, pues fue la base de campaña de desprestigio del PSOE a PP que le hizo ganar las elecciones en 2004.


Alemania tiene mejores carreteras que España. En ellas puedes circular a la velocidad que quieras en algunos tramos pero todos respetan cuando deben.


Son más cívicos que nosotros. Reciclan mucho más. Separan perfectamente y de costumbre papel, vidrio, plástico y restos de comida. Pueden sacar la basura a la hora que quieran y no hay nada por el suelo. Recogen todos sus restos en cafeterias, bibliotecas e incluso por la calle.


El pasado sábado, con todos dormidos, decidi impulsivamente ir a Bremen a echar la mañana. No era para echarla de cualquier forma. tenía la intención de aprovechar la mañana tomando fotos. Era una buena mañana, fría como todas las de invierno aquí pero clara, sin lluvia o nieve. Perfecta para la fotografía.


Salí de casa con el tripode en el hombro dispuesto a explayarme, tomarme mi tiempo y disfrutarlas. Empecé por la estación, a la que tomé un par de fotos. Tomé el tranvía para bajarme en el centro y pasar allí la mayor parte de mi tiempo.


Hace poco más de un mes me compré mi primera cámara reflex digital. Un gran paso para mi dentro de la fotografia amateur. Esto es como el que pasa de comer jamón york a jamón normal. Quizás algún día llegue al de bellota, pero de momento esa no es mi aspiración.


La verdad es que el mundo de la fotografía es complejo, lleno de técnicas, terminos y complementos.


Desde que he llegado a Alemania hablo mucho en idiomas que no me son nativos. Es cierto que hablo mucho español. Cuando oyes tantas otras lenguas como aquí te das cuenta de la belleza y simpleza de nuestra lengua.


Todos tienen muchas bromas con la forma en la que hablo inglés. Me han asignado hasta una "coletilla": I don't know (pero con boca de inglés). Lo se, es raro. Resulta que tengo acento hasta en otra lengua, pero no un acento cualquiera. Mi acento tiene ciertas similitudes con el cockney, pero sin llegar a ser demasiado exagerado.